Preparación del impuesto de Sucesiones

El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones ha tenido una gran repercusión mediática en los últimos años, por las grandes diferencias normativas existentes de una Comunidad Autónoma a otra, recordemos que se trata de un impuesto cedido a las Comunidades Autónomas, lo que quiere decir, que tenemos una regulación estatal que puede ser mejorada por la normativa autonómica aprobada en cada región.

En algunos casos, esta repercusión que mencionamos provocó la reforma de la regulación de este impuesto en algunos territorios, como Andalucía.

En este artículo vamos a tratar de explicar qué es y cómo se aplica y gestiona el Impuesto, centrándonos en la parte que afecta a las herencias, es decir, la parte de Sucesiones en la comunidad andaluza.

Para comenzar veremos quién está obligado a la presentación del Impuesto sobre Sucesiones:

El obligado a la presentación y liquidación del impuesto es el causahabiente, todo heredero o legatario, toda persona que recibe todos o algunos de los bienes que formaban el patrimonio de la persona fallecida.

Si nos encontramos en esta posición, siendo herederos o legatarios, tendremos que empezar con la gestión de la herencia, en particular con la gestión del impuesto, ya que, a diferencia de la adjudicación y reparto, el impuesto sí contempla un plazo de presentación, que es de 6 meses, prorrogable otros 6 meses.

Tendremos que reunir una documentación específica:

Con estos documentos podemos empezar a gestionar el impuesto, si hay testamento, tendremos que ceñirnos a lo que en él se disponga, si no lo hay, empezaremos por hacer un inventario de todos los bienes de titularidad del fallecido.

A veces, incluso habiendo testamento, es necesario hacer este inventario, ya que es práctica habitual otorgar un testamento genérico en el que no se estipulan bienes, cantidades…etc.

Si en este punto nos estamos preguntando qué bienes debemos incluir en el inventario, la respuesta es clara y directa: TODOS

Para liquidar el impuesto correctamente habremos de incluir todos los bienes y derechos del fallecido, desde inmuebles o cuentas bancarias hasta joyas o pieles. Podríamos decir que, en el momento del fallecimiento, se hace una foto fija de todo el patrimonio del causante y se declara en el impuesto.

Acto seguido valoraremos y reuniremos documentación de cada bien o derecho siguiendo la normativa vigente, por ejemplo:

Pero no sólo de bienes y derechos se compone la herencia, puede que también haya cargas, deudas y gastos deducibles, por ejemplo, hipotecas sobre inmuebles o gastos de entierro y sepelio.

Así tenemos:

Os estáis preguntando qué ocurre con todo lo que un inmueble tenga dentro, propiedad del causante, pues en este momento es cuando se valora de forma conjunta. Se le llama ajuar doméstico y se calcula sobre el Caudal Relicto y se suma a éste.

Con todos los puntos anteriores obtenemos la masa hereditaria que tenemos que liquidar.

Existen importantes Reducciones destinadas a reducir el valor de nuestra masa hereditaria, y por ende reducir la cuota que nos tocará pagar, pero en su mayoría están destinadas a cónyuges y familiares directos (padres o adoptantes e hijos y adoptados), es decir, los Grupos de parentesco I y II; si no te cuentas entre estos parientes, podrás reducir bastante menos la base a liquidar.

Se prevé reducción por parentesco con el fallecido, cuanto más cercano seas, más reducción habrá, y se verá incrementado para herederos o legatarios con discapacidad.

Otra reducción es para los beneficiarios de seguros de vida que se encuentren en los grupos I y II de parentesco.

Reducción sobre la vivienda habitual del causante, para los herederos y legatarios del grupo I y II.

Y La Reducción definitiva, introducida en Andalucía después de la reforma fiscal del 2018, y que llamamos así porque si te encuentras en los grupos I y II, podrás aplicar una reducción de hasta 1.000.000€ para reducir tu base a cero.

Con esta última reducción se deja prácticamente exento el impuesto para un porcentaje muy elevado de la población andaluza, pues supondría heredar más de 1.000.000€ para obtener una cuota a pagar para los grupos de parentesco I y II.

Si no perteneces a ninguno de esos grupos o, estando incluido en el grupo I o II, tu base es superior a 1.000.000€, tenemos que seguir liquidando el impuesto.

Los tipos a los que tributa este impuesto abarcan una gran horquilla que va desde 7,65% a 36,50%. Además, recordamos que este impuesto introduce unos coeficientes multiplicadores que dependen del parentesco, y que pueden duplicar la cuota a pagar.

A partir de aquí se puede aplicar una bonificación en la cuota del 99%, sólo si eres familiar directo o cónyuge, y habremos terminado la liquidación.

La forma de presentación es presencial o telemática con certificado digital en sede virtual de la Junta de Andalucía. En ambos casos habrá que aportar la documentación que mencionamos al principio, además de la escritura de adjudicación de herencia, si se ha elevado a público, o el cuaderno particional, si se hizo en documento privado.

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